JOSUEL DOS SANTOS BOAVENTURA

RESIGNIFICACIÓN DE LA EXPERIENCIA RELIGIOSA DE LAS CULTURAS AFRICANAS EN BRASIL

* Indication of biography about this matter for personal deepening:

. BASTIDE, Roger. As religiões africanas no Brasil. 3. ed. São Paulo: Livraria Pioneira, 1989.

. BERKENBROCK, Volney J. A experiência dos orixás. Petrópolis: Vozes, 1995.

. BOAVENTURA, Josuel dos Santos. Negritude e experiência de Deus. Disponível em:

http://revistaseletronicas.pucrs.br/ojs/index.php/teo/article/viewFile/2702/2053. Acesso de junho de 2017.

._______. Comunidades afro e experiência cristã. Disponível em:

http://revistaseletronicas.pucrs.br/ojs/index.php/teo/article/viewFile/1774/1307. Acesso de junho de 2017.

. BOTAS, Paulo. Carne do Sagrado – Edun Ara – Devaneios sobre a espiritualidade dos Orixás, Petrópolis: Vozes, 1996.

. CELAM. Texto conclusivo da V Conferência do Episcopado Latino-americano e caribenho (DAp.). São Paulo: Paulinas, 2008.

. CINTRA. Raimundo. Candomblé e umbanda. São Paulo: Paulinas, 1985.

. EQUIPE CENTRAL. Cultura Oprimidas e a evangelização na América Latina. Texto base do 8º Intereclesial de Cebs Santa Maria/, 1992.

. FREITAS, Décio. O escravismo brasileiro. 2. ed., Porto Alegre: Mercado Aberto, 1982.

. MATTOSO, Kátia de Queirós. Ser escravo no Brasil. São Paulo: Brasiliense, 3. ed., 1990.

. MATTOS, Regiane Augusto de. História e cultura afro-brasileira. São Paulo: Contexto, 2011.

. SOUZA Jr., Vilson Caetano de. As raízes das religiões afro-brasileiras, Sem fronteiras, número especial, São Paulo, p. 5-20, jul. de 1994.


Como habíamos dicho, los negros y negras traídos de África para Brasil, al ser separados de sus familias, se integraron con otras tribus, formando nuevas familias y rescatando los valores de sus culturas, especialmente de aquello que era razón de su existencia y traía una identidad común: la concepción y la experiencia religiosa. Dentro o fuera del cautiverio los innumerables grupos de negros y negras fueron poco a poco respondiendo de forma reducida a la totalidad de la vida africana (cf. BERKENBROCK, V. Op. cit., p. 117): estableciendo relaciones con sus compañeros de origen y raza, construyendo espacios para la práctica solidaria, integrando las hermandades católicas o fundando las suyas propias, practicando el islamismo y sus creencias tradicionales (cf. MATTOS, R. A. de. Op. cit., p. 154). Estos pueblos se fueron encontrando e identificando, dejándose influenciar religiosa y culturalmente, principalmente a partir del siglo XVIII.

Tan diferentes entre sí, estos pueblos eran portadores de religiones, mitos y rituales muy diferentes unos de los otros (cf. CINTRA, R. Op. cit., p. 35). Como todo ser humano, negros y negras no nacieron para vivir en cautiverio. Muchos de ellos, cuando no podían huir se suicidaban (cf. FREITAS, D. Op. cit., p. 44). Hay registro de muchos suicidios entre negros y negras, tenido como forma de resistencia, una forma de venganza contra su señor, que era perjudicado. “El suicidio no tenía a penas motivo político, sino también religioso. A través de la muerte, estaba la esperanza de volver a la patria de los padres” (BERKENBROCK, V. Op. cit., p.84). África deja de ser por lo tanto, solamente un lugar geográfico para asumir el sentido espiritual y mítico.

En medio de tanto dolor y sufrimiento, causados por el proceso esclavista, juntamente con la imposición de prácticas religiosas (cristianas), ajenas a su realidad y aspiraciones, no faltó el esfuerzo de las Hermandades y Cofradías en el rescate y resignificación de los valores religiosos africanos. El vasto intercambio cultural y religioso entre esos pueblos hizo que las religiones africanas en Brasil se vuelvan religiones afro-brasileñas, expresión de creatividad y resistencia propias del pueblo negro. Todo ese movimiento genera también un vasto sincretismo, que se extendió por todo Brasil (cf. CINTRA, R. Op. cit., p. 36; cf. también BOTAS, P. Op. cit., p. 22). Proceso semejante se puede percibir en otros países de América Latina y Caribe, lugares hacia los cuales los negros y negras fueron llevados. Por eso, juntamente con las expresiones religiosas de los demás países, estas religiones son también llamadas religiones afroamericanas y caribeñas.

Algunos de cultura más avanzada lograron reproducir, aun en cautiverio, aspectos de su religión; otros, de menos expresión, más envueltos por un sentimiento “africanista” profundo, se dejaron influenciar por los demás y en cada parte de Brasil a donde fueron dejaron la marca de su experiencia religiosa, o sea, una manera diferente y particular de relacionarse con Dios. El autor V. C. de Souza Jr. Cita un “mapa”, a través del cual podemos identificar la presencia de estas religiones en el territorio brasileño:

"De acuerdo con este mapa, todo el norte del país, desde Amazonia hasta las fronteras de Pernambuco, fue marcado por la influencia indígena. Eso es evidente en la pajelanza, en Pará y en Amazonia, en el encantamiento, en Piauí, y en el catimbó, de las demás regiones (…) es sobre todo en San Luis de Marañao que los esclavos de origen daomeana dejaron trazos de sus religiones, en el tambor de mina, que para algunos es cercano al vodu, de Daomé" (SOUZA Jr., V. C. de. Op. cit., p. 15).

En el resto del nordeste fue muy significativa la contribución de los yoruba – también llamados nagô – pueblos de origen nigeriano (cf. SOUZA Jr., V. C. de. Op. cit., p. 5), que pudieron reconstruir en cautiverio toda la estructura religiosa tradicional (cf. SOUZA Jr., V. C. de. Op. cit., p. 5). Los nagô brasileños provenientes, en su mayoría, de los yoruba del Daomé – actual Benin – se consideraban descendientes de Ifé, esto es, de la ciudad principal de la región de los Orixás, hermanados por un mismo nombre muy genérico. Cuando llegaron a Brasil no fueron llevados ni para los campos de cañas de azúcar ni para la minería – que ya estaba en decadencia – sino que fueron destinados a los trabajos domésticos en los grandes y desarrollados centros urbanos y suburbanos de Bahía y de otras ciudades del Nordeste, particularmente, Salvador y Recife. Estando en esta situación tuvieron mayores posibilidades de agruparse, organizar sus cultos y practicarlos (cf. CINTRA, R. Op. cit., p. 37), aún con persecución policial.

Más tarde, un contingente expresivo de nagô también fue dislocado para el sur del país. El resultado de toda esta dislocación de pueblos que trajeron la religión de los Orixás es la terminología diversa para una misma religión, según el lugar donde se encontraban. Así tenemos: el xangô, en Pernambuco, Alagoas y Sergipe y el candomblé, en Bahía. En el extremo sur, particularmente en Rio Grande do Sul, tenemos los batuques (cf. SOUZA Jr., V. C de. Op. cit., p. 15). Esta última corriente, según R. Cintra, puede tener también fuerte influencia bantú, derivando cantos y danzas al sonido de atabaques (cf. CINTRA, R.Op. cit., p. 76).

Los bantú tuvieron mayor influencia en la región sudeste del país, en particular, en Rio de Janeiro y San Pablo. Allí introdujeron la religión de nombre cabula. Hay también informaciones que dicen que puede haber surgido con los bantú de Salvador, en Bahía. Con el paso del tiempo, estos grupos de cabula pasaron a llamarse macumba (cf. BERKENBROCK, V. J. Op. cit., p. 148s). Aunque los Bantu fueron los primeros que llegaron a Brasil, “paulatinamente, y de forma segura, la tradición yoruba comienza a influenciar los grupos de macumba. Y así, los espíritus bantos fueron de a poco siendo sustituidos por los Orixás yoruba” (Ibíd., p. 149).

Como en esta religión, el catolicismo popular crecía expresivamente, al lado de la pajelanza y del espiritismo kardecista – que estaba introduciéndose en Brasil - los contactos se hicieron, los sincretismos fueron sucediendo y de ahí lo que venía de riqueza del candomblé, catolicismo popular, espiritismo, pajelanza y base bantú, van a dar origen a una nueva religión. Después de tantas adaptaciones y resignificaciones, no convenía llamarla más macumba, pues esa palabra se volvió peyorativa. Se decidió usar las expresiones quimbanda e umbanda para designar la mayor síntesis de religiosidades sucedidas en Brasil. Estas palabras provienen de la lengua quimbundo, de Angola: umbanda significa “arte de curar”, mientras que quimbanda significa “médico” o “curandero” (cf. CINTRA, R.Op. cit., p. 77). Es bueno recordar que no son solamente palabras diferentes sino que son dos corrientes muy diferentes dentro de un mismo movimiento religioso (cf. Ibíd., p. 151). Esta distinción nos es ofrecida sintéticamente por R. Cintra, cuando afirma que: “recientemente se hizo la distinción entre umbanda, culto para homenajear a los Orixás o entidades y practicar despachos (ofrendas) benéficos y quimbanda, culto de Exu” (Ibíd., p. 77).

En esta riqueza de aspectos, localización y organización, las religiones afro brasileñas van manifestando su diversidad. Pero hay algunos puntos comunes que queremos considerar por ser de máxima importancia en nuestro estudio: la influencia del catolicismo – sobre todo la presencia del altar con estatuas de santos – es una constante en prácticamente todos los grupos, aunque sea muy diversa y particular la importancia dada; otros puntos en común son el transe o invocación de entidades espirituales, según la interpretación y valorización de cada grupo (cf. Ibíd., p. 77).

Para los participantes de estos grupos religiosos, lo más importante es el sentimiento de pertenencia familiar, pudiendo experimentar calidez y seguridad. La pertenencia a estos grupos no se da más por parentesco carnal como era en África – por el linaje o descendencia – sino espiritual, con una ligación tan estrecha que les permite utilizar una nomenclatura muy apropiada, según relata V. J. Berkenbrock: “(…) la nomenclatura para diversas funciones o cargos dentro de las comunidades religiosas afro brasileñas apunta hacia esta nueva forma de parentesco: padre de santo, madre de santo, hija de santo, hermanos de santo, familia de santo, etc.”. (BERKENBROCK, V. J. Op. cit., p. 116.).

La palabra “santo” en este caso se refiere a la entidad espiritual que en el Candomblé es llamada Orixá. Se trata, por lo tanto, de una reorganización religiosa en Brasil que no podía apoyarse más en la relaciones de parentesco carnales debido al proceso de esclavitud, que dilaceró la familia ampliada ascendente, pero no puede sacar del corazón del negro y de la negra el “enraizamiento familiar y el sentido de Dios” (DAp, n. 56). En esta familia espiritual, el negro y la negra se sienten parte de un todo, integrados al mundo de los Antepasados, en el que profano y sagrado viven en armonía.  


Original title: RESSIGNIFICAÇÃO DA EXPERIÊNCIA RELIGIOSA DAS CULTURAS AFRICANAS NO BRASIL (ndega.blogspot.com)

Author: Josuel dos Santos Boaventura PSDP

Theological review: Dr. Fr Luis Carlos Susin

Translation: Nómade de Dios

JOSUEL DOS SANTOS BOAVENTURA
  • JOSUEL DOS SANTOS BOAVENTURA Ministro de Culto Religioso
  • Sou um sacerdote catolico, membro do Instituto Pobres Servos da Divina Providencia. Minha área de pesquisa é Teologia e cultura

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