JOSUEL DOS SANTOS BOAVENTURA

LA REVELACIÓN ES INICIATIVA DIVINA


* Indication of biography about this matter for personal deepening:

CONSENTINO, Francesco. Immaginare Dio. Assisi: Cittadella Editrice, 2010.

DALLARE, Carlo. Quando dici Dio. Bologna: Centro Editoriale Dehoniano, 2004.

DOS SANTOS BOAVENTURA, Josuel. O Deus único nas distintas formas de revelação. Porto Alegre. Disponível em: http://revistaseletronicas.pucrs.br/ojs/index.php/teo/article/viewFile/1730/1263. Acesso em: 24 de jun. 2017.

FORTE, Bruno. Parola e silenzio nella riflessione teologica. Disponível em: http://www.nostreradici.it/parola_silenzio.htm. Acesso em 10 de setembro de 2017.

__________. Per dire Dio ai cercatori di Dio. Disponível em: https://it.zenit.org/articles/arcivescovo-bruno-forte-per-dire-dio-ai-cercatori-di-dio/ Acesso em 11 de setembro de 2017.

__________. Teologia fra parola di Dio e parola degli uomini. Disponível em: http://www.ceam.chiesacattolica.it/2017/03/17/prolusione-di-bruno-forte-ai-corsi-di-teologia-della-cattolicaragazzi-siate-mendincanti-del-cielo/ Acesso em 11 de setembro de 2017.

GOMES, C. F. A Revelação divina. REB vol. 26, fasc.4, 1966, p. 816 –837.

CONCÍLIO ECUMÊNICO VATICANO II, 1962-1965, Cidade do Vaticano. Gaudium et Spes. In: VIER, Frederico (Coord. Geral). Compêndio do Concílio Vaticano II. 22. ed. Petrópolis: Vozes, 1991, p. 141-256.

__________. Dei Verbum. In: VIER, Frederico (Coord. Geral). Compêndio do Concílio Vaticano II. 22. ed. Petrópolis: Vozes, 1991, p. 119-139.

KASPER, Walter. Der Gott Jesu Christi, Mainz, 1982, trad. Esp., El Dios de Jesucristo, Salamanca, 1985.

LATOURELLE, Renê. Teologia da Revelação. 3. ed. São Paulo: Paulinas, 1985.

LIBANIO, João Batista. Teologia da Revelação a partir da modernidade. São Paulo: Loyola, 1992.

TORRES QUEIRUGA, Andrés. Autocompreensão cristã. São Paulo: Paulinas, 2007.

__________. Repensar o pluralismo: da inculturação à inreligionação. Concilium, Petrópolis-RJ, n. 319, p.110-113, jan. 2007.

__________. El Dios de Jesús: aproximacion en quatro metáforas., p. 4s. disponivel em http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/teologica/queirugadiosparahoy. Acesso em 06 de junho de 2012.

__________. Repensar a revelação. São Paulo: Paulinas, 2010.

SUSIN, Luiz Carlos. A criação de Deus. 2. ed., São Paulo: Paulinas; Valência, ESP: Siquem, 2010 (Coleção Livros Básicos de Teologia 5).


Vimos como es central en las culturas el sentido de lo sagrado y como, a través de la dimensión religiosa, el ser humano encuentra razón y sentido para vivir. Esto es posible por el hecho de que las culturas son un “lugar teológico”, donde se puede reconocer que Dios se revela en la generosidad y, en su amor libre e incondicional, quiere darse plenamente. Es a partir del seno “de la propia cultura, con sus propias inquietudes y sus contribuciones, con sus sucesos y sus desconfianzas de donde se busca comprender ese misterio humilde y magnífico que interpretamos como revelación de Dios” (TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação. p. 19s). Según el autor Bruno Forte, existen dos palabras para hablar sobre este asunto: apokalypsis y revelatio. Una viene del griego y la otra del latín. Cuando decimos Re-velar significa “sacar el velo”, pero esta palabra latina está compuesta de dos significados: uno es el de sacar y el otro es el de intensificar (Cf. FORTE B. Parola e silenzio nella riflessione teologica. p. 9). Hay para hablar, pero también hay espacio para el silencio, para una búsqueda constante y cada vez más profunda, pues “las palabras son siempre el comienzo, que exige ir más allá de las palabras en sí, hacia las profundidades de Dios” (Id. Per dire Dio ai cercatori di Dio. p. 2). Podemos decir que la revelación de Dios intensificó todavía más la búsqueda del ser humano por él.

La revelación es un proceso dinámico a través del cual Dios se manifiesta en el seno de las culturas y religiones, impulsando al ser humano para que capte su presencia. Dios ama a todos por igual, si ama, se está revelando. Él no nos roba espacio, sino que con nosotros actúa para que suceda la historia: cuanto él más está presente, más nos hace ser; cuanto más recibimos su acción, tanto más nos realizamos nosotros mismos. Él no anula nuestro ser, sino que lo lleva a afirmarse plenamente en Jesucristo, en el cual se realiza lo mejor de nosotros. El Dios anunciado por Jesucristo toma la iniciativa, tanto para conducirnos a la dimensión del existir como para ayudarnos en su realización (Cf. TORRES QUEIRUGA, A. El Dios de Jesús., p. 4s). Delante de eso, cabe a todos recibir su iniciativa: dejarnos existir y salvar por Él, aceptando su gracia y colaborando con su acción en nosotros y en todas las demás culturas y religiones.

Se trata de reconocer que Dios interviene en la historia, facilitando el acceso del ser humano a sí. Hay un emigrar, un salir de sí para establecer un encuentro de libertades, en que, quien sale ganando es el propio ser humano, que encuentra respuesta adecuada a la pregunta sobre el sentido de todo, y, principalmente, sobre el sentido de su vida. Su pregunta ya es un hablar de Dios, pues la revelación es algo tan intersubjetivo, que es difícil saber donde uno comienza y donde otro termina (cf. BOAVENTURA, J. dos S. Op. cit.,p. 385). Por lo tanto, es necesario tener presente que, por ser amor y libertad infinitos, Dios es quien toma la iniciativa en revelarse. Hace aquello que quiere y como quiere, siendo que todo lo que hace es a favor del ser humano. No se siente obligado a eso y tampoco el ser humano lo merece. Es, por lo tanto, por su intrínseca bondad que acontece la revelación (Cf. TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação, p. 447), según remarca la constitución Dei Verbum, del Concilio Vaticano II:

“Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a Sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad (cf. Ef 1,9) (...) En consecuencia, por esta revelación, Dios invisible (cf. Cl 1,15; 1Tm 1,17), habla a los hombres como amigos, (cf. Ex 33,11; Jn 15,14-15) movido por su gran amor y mora con ellos, (cf. Br 3,38), para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía” (DV 2).

En el inmenso universo que nos rodea podemos contemplar la acción de un Dios Creador que no escatimó esfuerzos en dar contornos de belleza a todo lo que existe. Ahí el ser humano puede descubrir un hablar de Dios, pues toda la naturaleza es revelación suya. “En la medida en que algo es, está siendo manifestación de Dios: así como en los rasgos físicos de un rostro leemos directamente la presencia del espíritu que lo anima, también nuestros “sentidos” están leyendo en la realidades creadas la presencia fundante del Creador” (TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação, p. 449). Que algunos la llamen “revelación natural” o “manifestación cósmica de Dios”, la creación – aún con sus limitaciones – es un lugar teológico, esto es, lugar donde Dios da un constante testimonio de sí. Los afrodescendientes la llaman “Santuario de Dios”.

Más allá de este aspecto de la naturaleza, el autor Andrés Torres Queiruga afirma que también la historia es creación de Dios, pues toda la energía que el ser humano emplea para realizarla brota constantemente del amor del Creador. Si la historia tiene que ver con la libertad humana y esta está sostenida por la acción amorosa de Dios, entonces, la historia se vuelve resultado de una acción conjunta: la del ser humano y también la del mismo Dios, que actúa en y a través de la libertad humana. Es, por lo tanto, en el ejercicio auténtico de esta libertad, que Dios se hace transparente como energía que sustenta y como amor que atrae (cf. TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação, p. 186), en vista de la realización del propio ser humano. Así, “la revelación divina sucede en la realización humana” (Ibid., p. 163), pues una vez aparecida en la historia, la revelación se vuelve también historia (cf. Ibid., p. 190).

Es necesario resaltar que la revelación de Dios, aunque suceda en el mundo, jamás se identifica con él (cf. Ibid., p. 181). No se puede limitar la revelación divina a la realidad o simplemente a la capacidad humana, tan limitada. El Dios de quien estamos hablando no es creación de la razón humana o una proyección de sus carencias. “El Dios de la revelación es el Otro no reducible a la medida humana” (FORTE, B. A teologia fra parole di Dio e parole degli uomini. p. 6). Cualquier tentativa de demostrarlo será siempre insuficiente, pues nada lo puede contener y ninguna representación humana le será apropiada (CONSENTINO, F. Op. cit. p. 13s). La revelación de Dios al ser humano sucede continuamente y “siempre en la máxima medida que le es posible”; de modo que los límites de la revelación histórica no se deben a una reserva divina, sino a una incapacidad humana: la incapacidad constitutiva de su ser finito” (TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação, p. 445).

Dios es infinitamente mayor de lo que la capacidad de la inteligencia humana puede abarcar y cuando ella logra percibir algo de su presencia, es por Él, a partir de su amor activo y generoso, está “siempre ahí”, haciendo todo lo posible para ser percibido. Y lo hace para todos y todas, en la misma medida. Por lo tanto, la total transparencia de la revelación es impedida por la finitud de la realidad. Por lo tanto, descubrimos toda la realidad como manifestación de Dios. En medio a la obscuridad, hay una “evidencia” de la revelación en lo real (cf. TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação, p. 449). A partir de esta idea, Dios se da a conocer en su totalidad, pero no puede ser todo conocido. Pero hay autores que dicen que en el proceso revelador, Dios no se da a conocer totalmente. Uno de estos autores es Bruno Forte. Para explicar esta dinámica usa la expresión “Dios revelado y escondido”.

Así, el adviento de Dios puede ser pensado como exhibición sin reserva (…) Pero en el principio no fue así: revelándose, el Eterno no solamente se pronunció, sino que también y altamente se calló. Dios revelado y escondido, “absconditus in revelatione – revelatus in absconditate”, el Dios del adviento es el Dios de la promesa, del Éxodo y del Reino. Por lo tanto, su revelación no es visión total, sino el Verbo que viene del Silencio y a ese abre (FORTE, B. Teologia fra parola di Dio e parola degli uomini. p. 5).

De manera total o con reservas, el gran éxodo que Dios realizó y realiza, provoca otro éxodo, haciéndolo reconocer que la revelación es, ante todo un movimiento de Dios hasta nosotros y solamente así es posible nuestro movimiento hasta Él. Sobre eso el autor Carlo Dallare afirma que “un día podría ser dada a nosotros la gracia de descubrir que no somos nosotros los que hemos alcanzado a Dios para reconocerlo, sino que fue él el que nos ha precedido en el encuentro y nos ha colocado en el camino” (DALLARE, C. Op. cit., p. 13). El mismo San Agustín llegó a colocar en la “boca” de Dios estas palabras: “Tu no me buscarías si yo no te hubiese encontrado” (HIPONA, St. A. apud DALLARE, C. Op. cit., p. 13). Ese es el carácter dinámico que habíamos hablado en el inicio y que el autor Andrés Torres Queiruga llama diciendo “siempre ahí”, que indica la presencia sustentadora y la unión radical Dios-hombre como raíz que alimenta y posibilita su llegar siempre nuevo, vivo e histórico. Así, toda la realidad es vista como un gesto activo y voluntario de Dios, a través del cual se manifiesta y se revela constantemente al ser humano (cf. TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação. p. 210), “presionando” con amor para ser elegido libremente por su creatura (cf. Id. Autocompreensão cristã.p. 75).

La evolución del mundo, el proceso de la historia, el crecimiento individual son radicalmente su manifestación. Cuando alguien logra descubrir en todo eso la acción creadora de Dios, que lo sustenta para que se realice; cuando percibe ahí la libertad divina, que amorosamente va empujando para la autenticidad y la plenitud; cuando escucha la palabra de amor que lo llama, entonces está sucediendo la revelación (Id. Repensar a revelação. p. 210).

El ser humano hace el descubrimiento de Dios presente en su vida y en la realidad, porque Dios viene continuamente a su encuentro. La revelación sólo es realmente auténtica cuando el ser humano comprende que Dios es quien toma la iniciativa y posibilita que lo descubran. “Ahí Dios viene a su encuentro para potenciarlo y orientarlo, de forma que todo lo restante, quede finalizado en esa experiencia, que lo envuelve todo como un “dosel sagrado”, dando su último sentido al entero proyecto de realización cultural y social” (Ibid., p. 231). Dios está “siempre ahí”, o sea, está todo el tiempo haciéndose notar, en su amor providente y sustentador, solicitando una respuesta libre del ser humano. La presencia divina es trascendente, pero, al mismo tiempo está ahí para todos. No llega de afuera y no se impone, a penas se ofrece para ser descubierta y recibida.


Original title: A REVELAÇÃO É INICIATIVA DIVINA (visite ndega.blogspot.com)

Author: Josuel dos Santos Boaventura PSDP

Theological review: Dr. Fr Luis Carlos Susin

Translation: Nómade de Dios

JOSUEL DOS SANTOS BOAVENTURA
  • JOSUEL DOS SANTOS BOAVENTURA Ministro de Culto Religioso
  • Sou um sacerdote catolico, membro do Instituto Pobres Servos da Divina Providencia. Minha área de pesquisa é Teologia e cultura

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