JOSUEL DOS SANTOS BOAVENTURA

LAS RELIGIONES COMO RESPUESTA HUMANA AL DIOS QUE SE REVELA

* Indication of biography about this matter for personal deepening:

. SECOND VATICAN COUNCIL, 1962-1965, Vatican City. Nostra Aetate. Available in, http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651028_nostra-aetate_en.html. Access on 08 dec. 2017.

. ______. Dignitatis Humanae. Available in:

http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decl_19651207_dignitatis-humanae_en.html. Access on 08 dec. 2017.

. CONSENTINO, Francesco. Immaginare Dio. Assisi: Cittadella Editrice, 2010.

. LA BIBBIA DI GERUSALEMME. Bologna: Centro Editoriale Dehoniano, 1977.

. LIBÂNIO, João Batista. Deus e os homens: os seus caminhos. Petrópolis: Vozes, 1990.

. _______. Teologia da revelação a partir da modernidade. São Paulo: Loyola, 1992.

. PANGRAZZI, Arnaldo (Org). Salute, malattia e morte nelle grandi religioni. Torino: Ed. Camilliane, 2002.

. PANIKER, Thomas. Theology of revelation and faith. Available in,

https://archive.org/stream/TheologyOfRevelationAndFaith/RevelationAndFaith_djvu.txt. Access on 10 dec. 2017.

. SANNA, I. Teologia come esperienza di Dio: la prospettiva cristologica di Karl Rahner. Brescia: Queriniana, 1997.

. SPINELLA, G. Si può parlare di rivelazione nelle altre religioni? Disponível em:

http://digilander.libero.it/catholica/htm/religioni/rivelazione_e_religioni.htm. Acesso em 10 dez. 2017.

. TEIXEIRA, Faustino. Deus não tem religião. Disponível em: http://www.ihu.unisinos.br/?catid=0&id=553135. Acesso em 26 dez. 2017.

. TORRES QUEIRUGA, Andrés. A revelação de Deus na realização humana. São Paulo: Paulus, 1995.

. _______. O diálogo das religiões. São Paulo: Paulus, 1997.

. _______. Repensar o pluralismo: da inculturação à inreligionação. Concilium, Petrópolis-RJ, n. 319, p.110-113, jan. 2007.

. _______ . Repensar a revelação. São Paulo: Paulinas, 2010.

. VIGIL, José María. Escritos sobre pluralismo. Disponível em:

http://www.servicioskoinonia.org/LibrosDigitales/LDK/Vigil-EscritosSobrePluralismo.pdf. Acesso em 10 dez. 2017.

. WIKIPEDIA. Hierofania. Disponível em: https://pt.wikipedia.org/wiki/Hierofania. Acesso em 07 dez. 2017.


Dios se revela por amor y bondad, haciéndose cercano al ser humano. Es por una divina intuición que Él hace el descubrimiento de esta presencia y, en ese sentido, las religiones han contribuido mucho. Es en ellas que el ser humano puede expresar sus anhelos más profundos, sus mayores secretos, deseos, sueños, aspiraciones y carencias, haciendo experiencia del Dios que se hace encontrar como una presencia que plenifica. Es a partir del significado (o significados) de la palabra religión que podemos entender el papel de esta institución, en la relación entre el Dios que se revela y el ser humano que recibe y responde a esta revelación en la medida de su capacidad de criatura. “El escritor cristiano Lattanzio hace derivar el concepto religión de la palabra religare (= restablecimiento de la relación entre el ser humano y Dios); Durkheim la define como “un sistema común de creencias y de prácticas relativas a las cosas sagradas” (PANGRAZZI, Arnaldo (Org). Op. cit., p. 5). Aunque son dos posiciones distintas, traen un elemento común en lo que se refiere a la finalidad de la religión: favorecer al ser humano la experiencia de lo sagrado, del misterio que envuelve su existencia y que al mismo tiempo ultrapasa, según expresa el Concilio Vaticano II en la declaración Nostra Aetate:

"Los hombres esperan de las diversas religiones una respuesta a los recónditos enigmas de la condición humana, que ayer como hoy perturban profundamente el corazón humano: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el sentido y el fin de la vida? (…) ¿Cuál es el camino para llegar a la verdadera felicidad? ¿Qué es la muerte, el juicio y la retribución después de la muerte? ¿En qué consiste, al final, el misterio ultimo e inefable que envuelve nuestra existencia, del cual sacamos nuestro origen y para el cual nos encaminamos?" (NA 1).

Una de las grandes verdades que las religiones nos hacen reflexionar es que el ser humano, por su origen, estructura y destino, es “capaz de Dios”. Esos quiere decir que por su naturaleza, el ser humano tiene la capacidad de recibir la revelación/proximidad divina y, que aun siendo finito, es considerado “el ser de la trascendencia”, pues toda su existencia está proyectada para un horizonte mucho más allá de lo que puede abarcar (cf. CONSENTINO, F. Op. cit., p. 20). Por eso es que, todas las experiencias que el ser humano vive, ninguna lo envuelve tanto con este misterio como lo hace la experiencia religiosa. Pero el hecho de considerar la experiencia religiosa un “lugar” – y “lugar privilegiado” – donde la realidad y la voluntad de Dios se manifiestan, no quiere decir que el Misterio escondido que ahí se revela, sea totalmente transparente (cf. PANIKER, T. Op. cit., p. 2).

Desde el inicio del mundo, mujer y hombre nacieron y fueron amparados y promovidos por el amor incondicional del Dios de la revelación. Las religiones, en el fondo, buscan configurar de manera visible este descubrimiento siendo una “toma de conciencia de la presencia de lo divino en el mundo” (TORRES QUEIRUGA, A. A revelação..., p. 21); presencia esta, que no es pasiva ni estática. Al contrario, envuelve todo el universo en un proceso de continua revelación. “El sujeto religioso (…) interpreta su búsqueda de Dios como suscitada por un previo encuentro con Él y en el cual Dios mismo tomó la iniciativa” (MARTIN VELASCO, J. apud TORRES QUEIRUGA, A. A revelação..., p. 22). En otras palabras, la experiencia religiosa es provocada por el mismo Dios que se anticipa al corazón humano, suscitando el deseo por Él. Por eso la persona verdaderamente religiosa proclama siempre que es Dios quien habla, ama, solicita, perdona, sustenta y que ella apenas responde en la fe, en la oración, en la alabanza y en la adoración (cf. TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação, p. 214). En este sentido, la religión ha sido una preciosa facilitadora, pues

"(…) hace resonar dentro del ser humano la voz de Dios que lo anima, lo llama a la vida y a la comunión, a una plenitud que inicia en la historia y que responde al deseo de eternidad de todo el ser humano. Transmite elementos que posibilitan a las personas experiencias significativas. Responderles a las preguntas más profundas y serias de la vida, tales como la presencia del mal, de la muerte, de la iniquidad, de un lado, y el deseo de felicidad, de eternidad, de otro" (LIBÂNIO, J. B. Teologia da Revelação..., p. 268).

En la religión, Dios es experimentado como “trascendencia” que sale al encuentro del ser humano, facilitando una experiencia totalizante. Por eso, toda religión se considera revelada (cf. TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação, p. 173). La razón de eso es que cada una se presenta como “toma de conciencia de la presencia de Dios” en el individuo, en la sociedad y en el mundo. Una religión real y autentica proporcionará experiencia siempre en una doble sensación: de trascendencia, ante el misterio que en ella se hace presente; y de la inmanencia, mientras vemos que este hacerse presente se refiere a la existencia concreta del ser humano. Por eso, Torres Queiruga, afirma que

"El ser humano no se siente nunca el creador de esa experiencia, pero su receptor. Las manifestaciones son diversas, con todo tiene siempre algo en común: son vividas como don que se recibe, como presente que se elige. Es justamente a la medida que ese don y ese presente se refieren a la descubierta de lo divino que se manifiesta, son revelación" (TORRES QUEIRUGA, A. A revelação..., p. 21).

Los elementos que retratan la manifestación divina, en las diferentes formas religiosas, obedecen a contextos determinados. Objetos, por ejemplo, que en algunas religiones pide una pluralidad de mediaciones reveladoras, cada una legítima a su propio modo, dependiendo de la gratitud del don de Dios y de la originalidad de la respuesta humana” (PANIKER, T. Op. cit., p. 7). En las religiones más antiguas, las hierofanias suceden de forma bien narrada y rica, a través de ritos, mitos, animales, plantas, los más diversos objetos, lugares, personas, símbolos, etc. Un ejemplo concreto en este sentido son las Religiones Tradicionales Africanas. Así, el proceso revelador se da

"(…) desde el rito en el cual se hace presente la acción primordial divina, hasta el mito, que convierte la experiencia de lo Sagrado en expresión fabuladora; desde la oración, donde lo Divino se hace presencia dialogante, hasta la acción moral, donde es simple presencia que manda, ampara o juzga; desde el templo y los lugares sagrados en que la presencia se configura, hasta las mil modalidades de hierofanias, en que aparece la infinita riqueza de su rostro, o hasta aun el tabú, en el cual se manifiesta el aspecto negativo de su poder" (TORRES QUEIRUGA, A. Repensar a revelação, p. 25s ).

De este modo, las religiones son recepción y respuesta humana a la real y reveladora presencia divina (cf. TORRES QUEIRUGA, A. Repensar o pluralismo..., p. 112). Aunque Dios, en su manifestación no se limite en estos aspectos, citados arriba, Él se sirve también de ellos para comunicarse con las personas, revelándoles sus designios de amor. Esos designios van siendo asimilados por los fieles de las diversas religiones a través de los medios orientadores para la vida que les son ofrecidos en vista de una plena realización personal y comunitaria. Por eso, Torres Queiruga considera que “todas las religiones son verdaderas. No porque todo en ellas (…) o sea, en la medida real en que eligen la presencia” (Ibid., p. 112). Sabemos que en medio a acciones loables, las religiones presentan muchas veces aberraciones teóricas y perversiones prácticas, pero sobre todo,

"(…) son totalidades complejas de respuesta a lo divino, “con sus diferentes formas de experiencia religiosa, sus propios mitos y símbolos, sus sistemas teológicos, sus liturgias y su arte, sus éticas y estilos de vida, sus escrituras y tradiciones – todos elementos que interactúan y se refuerzan mutuamente. Y estas totalidades diferentes constituyen diversas respuestas humanas, en el contexto de las diferentes culturas o formas de vida humana, a la misma realidad divina, infinita y trascedente" (Id. O diálogo das religiões, p. 16).

Como ya se sabe, la revelación no apareció como palabra hecha, un oráculo de la divinidad escuchado por un vidente o como si fuese un mandato divino, según la concepción tradicional, “pero como experiencia viva, como darse cuenta” a partir de las sugerencias y necesidades de lo que estaba alrededor y apoyada en el contacto misterioso con lo sagrado” (Id. Repensar a revelação, p. 71). También el autor Francisco Cosentino concuerda que la revelación no se trata de comunicación de ideas o verdades sobrenaturales, pero de un “proceso que envuelve la vida divina que invita al ser humano a una relación con Dios en el cual encontrar a su identidad más profunda” (CONSENTINO, F. Op. cit., p. 19).

El sentido de la revelación será más intensamente vivido si, por detrás del elemento natural y de la abundancia de dones recibidos, las personas logran descubrir al Dios que los concede y los hace suceder ininterrumpidamente. La experiencia religiosa, con todos sus elementos, no solamente ayuda al ser humano a “darse cuenta” de la presencia de Dios, pero también lo hace vivir según la provocación de esta presencia reveladora. En otra palabras, el ser humano religioso va poco a poco siendo “modelado” según el tipo de experiencia religiosa que hace: “como no admirar el testimonio espiritual y el esfuerzo ascético de los grandes rishi hinduistas, de los sufiislámicos, o la devoción y la reverencia al único Dios viviente” (SPINELLA, G. Op. cit., p. 3). Es admirable también el testimonio de tantas personas que desde el inicio de la vida cristiana vienen contribuyendo en la construcción de una sociedad más humana y más fraterna a ejemplo de su maestro Jesucristo, en el cual Dios se revela a sí mismo de manera plena y total.

Por lo tanto, la revelación de Dios no tiene fronteras, o sea, Dios es libre para revelarse en otros espacios, porque justamente su amor es sin fronteras. Es su absoluta libertad que lo lleva a elegir cuándo, dónde, cómo y a quién revelarse. Cada experiencia reveladora puede ser diferente de lugar a lugar, de generación en generación, de religión en religión y hasta di persona a persona. Cuando Dios se revela non sigue ninguna rubrica fija e non puede obligarnos a seguir alguna (cf. PANIKER, T. Op. cit., p.7). Inclusive nuestra propia libertad tiene sus raíces en su forma amorosa de revelarse como expresa muy bien el Concilio en su declaración Dignitatis Humanae: “La libertad religiosa tiene su fundamento en la dignidad de la persona humana (…) Esta doctrina sobre la libertad tiene sus raíces en la Revelación divina” (DH, 9). Es voluntad de Dios revelarse en las y a través de las religiones para que sus billones de hijos e hijas experimenten, en la fe, sus constantes auxilios. Por eso es que nadie puede pretender cerrar en sus concepciones limitadas el hecho ilimitado y creativo de Dios revelarse.

Original title: AS RELIGIÕES COMO RESPOSTA HUMANA AO DEUS QUE SE REVELA (ndega.blogspot.com)

Author: Josuel dos Santos Boaventura PSDP - Fr Ndega

Theological review: ThD Fr Luis Carlos Susin

Translation to Spanish: Nómade de Dios